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Barquín: Yakarta parecía una selva y ahora parece Nueva York

El de Markina trabaja en la embajada española de Indonesia

José María Barquín

24/06/2009: José María Barquín tiene el corazón dividido entre su Euskadi natal e Indonesia, a donde llegó hace 32 años para jugar a cesta y donde ahora tiene su trabajo y su familia. Este markinarra, que recuerda con añoranza la época de oro de la cesta de Asia, atendió a Master Jai y contó para esta página web todos los recuerdos que guarda de esos años como pelotari.

¿Cuánto tiempo lleva ya en Indonesia?

Pues 32 años, es que ya tengo 55 tacos.

¿Qué le llevó a quedarse en Yakarta?

Yo vine para jugar a cesta, pero el frontón se cerró, me casé con una chica de Indonesia y me puse a buscar trabajo, tanto aquí como en Euskadi y al final me quedé en la embajada de España en Indonesia.

¿Cuántos años estuvo jugando allí?

El frontón se cerró en 1981 y yo había llegado en 1977, en concreto estuve entre los 22 y los 26 años. Cuando finalicé en Yakarta estuve unos meses de prueba en Cebú, pero enseguida regresé a Indonesia.

Pero sus inicios en la cesta se remontan a Markina, su pueblo natal.

En efecto, allí competí como aficionado y enseguida marché para debutar en Palma de Mallorca, donde a la vez estuve haciendo la mili. A continuación fui para Daytona y allí completaba dobles temporadas, ya que pasaba cinco meses en este frontón y cinco en el de Melbourne.

¿Cómo recuerda su salida hacia Mallorca?

Yo era muy joven, tenía sólo 18 años y estaba muy nervioso. Me acuerdo que fui en avión junto a Alberdi y otro chico de Durango.

¿Y cómo fue la primera impresión que se llevó posteriormente en América?

Buena, me encantó, me gustaba mucho pasear por la playa y luego ya he estado también de vacaciones en Miami. Además coincidió con una época excelente para la cesta, todos los frontones de Florida funcionaban muy bien y una vez hasta estuve en las 24 horas de Daytona de coches, eso era algo impresionante.

Por entonces, muchos famosos se acercarían al frontón a ver Jai Alai.

Sí, pero sobre todo en Indonesia. Solía acudir el gobernador de Yakarta y muchos políticos, cantantes y demás personalidades que incluso se rifaban la pasta. A nosotros también nos llamaban para un montón de actos sociales, éramos como artistas y no podíamos llegar a todos los lados.

¿Cómo le surgió la oportunidad de ir a Asia?

A través de Gonzalo Aldekoa. Al no renovarme en Estados Unidos, yo había vuelto a Markina, solía ensayar y entonces Gonzalo nos comentó que estaban buscando pelotaris para Indonesia, o sea que para allá fui con Txasio y Cipri.

¿Y se acuerda de cómo fue el viaje?

Lo recuerdo como si fuera ayer. Fuimos desde Bilbao hasta Madrid, desde allí a París y luego a Yakarta. Hicimos una parada en la India, bajamos del avión, pero enseguida nos subimos de nuevo de lo mal que estaba eso. En total tardamos casi un día en llegar.

¿Qué le pareció el país?

Estaba subdesarrollado y al principio me causó mala impresión. Parecía la selva, pero poco a poco me ha ido gustando, ya se ha desarrollado y ahora Yakarta se parece a Nueva York.

Pero existen grandes contrastes a nivel económico, ¿verdad?

Aquí ves los mejores coches que te puedas imaginar junto a gente que se muere de hambre. No existe clase media y sí que hay algunas zonas peligrosas, donde te roban la cartera y hasta los donuts, pero ya las conocemos y, por otro lado, contamos con paraísos naturales que son tremendos, como es el caso de Bali y muchos lugares más.

Al llegar, todo se le haría muy diferente.

Claro, todo era distinto, hasta la comida, que era muy picante, pero me he ido acostumbrando y ahora hasta traigo el picante a Euskadi, porque se ha convertido en todo un vicio para mí.

¿Qué echa de menos al estar tan lejos de casa?

La familia y algunas comidas. De vez en cuando ya nos juntamos los vascos que estamos aquí, pero es que las distancias son tremendas y el tráfico insufrible, de hecho, para hacer diez kilómetros, igual tardas dos o tres horas. En total, estamos cinco ex pelotaris y algún vasco más que vive aquí por temas de negocios.

En el futuro, ¿se ve en Yakarta o en Markina?

Todavía me quedan diez años para jubilarme y aún no lo he pensado. La mujer es de Indonesia, pero a mí no me importaría volver, lo que pasa es que también tengo un hijo en Sydney, en Australia y eso también me tira mucho, además, ir de Markina a Indonesia y Australia sería como completar el triángulo de las Bermudas.

Pero sí que mantiene relación con la gente que tiene aquí.

Claro, todas las semanas llamo a familia para hablar con mi madre y también mantengo el contacto con mis cinco hermanos, que están todos allí, a través del e-mail.

¿Su mujer y su hjo ya conocen Euskadi?

Sí, han estado de vacaciones y les ha gustado mucho, pero no sé si les gustaría para vivir de continuo.


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