
28/12/2007:
Aitor Mugartegi va a pasar la Nochevieja lejos de casa, ya que hoy mismo viajará a Orlando para cumplir el sueño que ha tenido desde niño: Ser pelotari profesional en Estados Unidos. De hecho, el próximo 1 de enero ya empezará a disputar quinielas en el citado recinto de Florida, pero antes de este ilusionante viaje ha tenido tiempo para atender a http://www.masterjai.com y para hablar sobre toda la actualidad de la cesta punta.
Ya llega el gran día de ir a Orlando.
Sí, es la gran ilusión que tengo desde que soy pelotari y al final se ha convertido en realidad. He estado mucho tiempo esperando por el tema del visado, pero ya está todo resuelto y me encuentro con muchas ganas.
Usted no ha jugado nunca en Estados Unidos.
Así es, se trata de una nueva experiencia, que espero que me guste. Yo por mi parte daré lo máximo en la cancha y haré todo lo posible para que me salgan las cosas bien.
¿Conoce el país?
No, he estado en Cuba, México y Filipinas, pero nunca en Estados Unidos.
¿Se marca algún reto para esta nueva andadura?
No, primero tendré que acostumbrarme al frontón, sé que costará coger el ritmo de las quinielas, pero espero adquirirlo pronto.
¿Conoce a algunos de los puntistas que están en el cuadro de Orlando?
Sí, alguna vez he jugado con Alain, el de Donostia, y también conozco a Aimar Kalzakorta, que es amigo mío.
Después de haber viajado a Filipinas, ya se moverá como pez en el agua por los aeropuertos.
Sí, ya he metido horas de avión, ya. Te cansas, pero nos gusta este deporte y estoy contento.
¿Se le ha hecho larga la espera para ir a América?
Si quieres que te diga la verdad, ya había perdido la esperanza de ir, porque los dos últimos años había tenido muchos problemas por el tema del visado. Incluso había empezado a trabajar en Suminan y ahora me ha pillado un poco de sorpresa, pero en el trabajo me han dejado las puertas abiertas y lo cierto es que conmigo se han portado fenomenal.
¿Físicamente se siente a tope tras los últimos encuentros que ha disputado?
No estoy en plena forma, porque hubo un momento que dejé abandonada la cesta, ya que aquí en verano hay partidos, pero la situación se enfriaba en invierno, de todos modos, ahora estoy otra vez muy motivado y con ganas de conseguir triunfos en América.
En el festival de su despedida en Berriatua, obtuvo un brillante triunfo.
Después de ganar siempre te vas con un mejor sabor de boca, además, la función fue en casa y en un choque ante Mikel y Alberdi III que resultó complicado y en el que los cuatro anduvimos bien.
¿Qué es lo que más echará de menos en Euskadi cuando se encuentre en Estados Unidos?
Los amigos, la novia, los padres…. Todo en general.
Usted que es un amante del motor, ¿se llevará el coche a América?
Me encanta el mundo del motor, pero el coche se quedará aquí y allá todo será nuevo, aunque espero que en verano esté de nuevo en Euskadi para disputar unos partidos.
¿Piensa que la adaptación a su nuevo país le resultará complicada?
En cuanto al clima y a ese tipo de circunstancias, creo que no tendré problema, lo peor será el frontón, ya que aquí se juegan partidos e igual la primera parte se hace más suave, pero allí es totalmente distinto. Se trata de quinielas y desde el primer instante hay que ir a soltarle.
¿Tiene previsto afincarse un día en Estados Unidos o quiere regresar a Euskadi?
Lo ideal es no sufrir lesiones, no tener problemas y estar allí ocho, diez o los años que se pueda, pero estoy seguro de que volveré a Euskadi. Esto no lo puede dejar por nada del mundo.
¿Cuántos años lleva ya con la cesta?
Desde los ocho, y tengo 21, o sea que trece, y la ilusión que siempre he tenido ha sido la de ir a América.
¿Tenía algún espejo en el que se mirase?
Mi ídolo siempre ha sido Félix. Es del pueblo, de la cuadrilla del padre y desde pequeño me he fijado en él.
Habrá sido, por lo tanto, una gran alegría para usted jugar contra él.
Sí, fuimos rivales el día de mi debut. Lo normal es que te enfrentes con uno de tu nivel, pero ese día jugué contra él y además en el pueblo, en Berriatua.
¿Qué balance hace de los dos años que lleva como profesional?
Creo que no he jugado mal, porque el primer año quedé junto a Lander subcampeón de la Cesta de Oro en una final que jugamos en Bilbao y en la que perdimos ante Aimar-Félix. Luego, en 2006 gané con Bereikua en San Juan de Luz contra Goikoetxea, que es el mejor de la modalidad, y además, con Alberdi II, vencí en un torneo en Logroño.
¿De chaval le llamaban la atención otros deportes?
Sí, me gustaba el fútbol, pero un día fui a jugar a mano al frontón de Mutriku, que es donde vivía entonces, había unos chicos que me dejaron una cesta, probé, me apunté en la escuela y al llegar a casa dije a mis padres que me había apuntado a cesta.
O sea que nadie le empujó a ello.
No, me pasó como con los coches, que me gustó su velocidad. Además se practica con una herramienta, algo que me agrada, de hecho, la pala también me gusta, pero por unos problemas en el brazo izquierdo no he jugado en serio a esta modalidad.
¿Qué le atrajo de este deporte aparte de la velocidad?
Como se lanza la pelota, las posturas…. Desde niño me atrajo mucho esta especialidad. Aritz, el de Berriatua, me regaló una cesta con la que ensayaba y luego mi padre, al ver que me gustaba y tenía afición, me compró una nueva y entre eso y que empecé a jugar de blanco, andaba más contento que ni sé y ahí seguí, gracias a mi padre, a Altuna, que fue mi primer monitor, y a Lekue, que fue mi siguiente entrenador.
¿Su padre también jugó a cesta?
Sí, Félix y él empezaron juntos, porque son de la quinta y de la misma cuadrilla, pero al trabajar en el caserío y ser el mayor de los hijos, no tenía mucho tiempo y sólo pudo jugar un año. A él le hizo ilusión ver que yo me dedicaba a la cesta, al inicio él pensaba que me yo me iba a aburrir pronto, pero vio que seguía, que andaba bien y después de alevines ya pasé a la escuela de Berriatua, porque en Mutriku no había niños. Lekue nos acogió muy bien y nos enseñó mucho, yo entonces iba desde Mutriku con Erik, el que ahora está en Dania.
Tendrá ganas de juntarse en América con Erik.
Sí, tengo unas ganas tremendas, porque desde pequeño siempre hemos jugado juntos y ya me han dicho que anda muy bien allí.
¿Qué recuerdo le va a quedar del reciente viaje que ha realizado a Filipinas?
Muy bueno, porque todos han sido muy amables como nosotros, en la cancha nos animaban mucho y hasta hemos jugado mezclados con ellos. Yo formé con Gingone, me ha encantado conocerle y el problema que tienen es que no están acostumbrados a la velocidad y el material tampoco es muy bueno. Aún así, son buenos pelotaris, meten y rebotean bien, pero lo que les falta es fuerza.
Para ellos es importante jugar contra ustedes.
Sí, para ellos es casi un sueño competir con nosotros y se les veía muy ilusionados.
¿Se esperaba el recibimiento que tuvieron en Filipinas?
Me esperaba muchísimo menos y lo cierto es que la comida y todo fue fenomenal.