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Anton Mendizabal: La pelota vista desde el arte

El creador guipuzcoano ha estado casi quince años realizando trabajos sobre este deporte

Anton Mendizabal

13/12/2007: Anton Mendizabal es una persona estrechamente vinculada al mundo de la pelota, ya que, aunque admite que siempre que ha jugado a mano o a pala lo ha hecho en plan de amigos, su contribución a este deporte ha sido realmente importante. De hecho, este artista donostiarra afincando en Oiartzun, se ha pasado más de una década realizando obras sobre pelota, entre las que destacan los famosos frontones de Oteiza, que se encuentran en Azkoitia.

Su afición por la pelota le entró a través de su padre.

Así es, con cuatro o cinco años me llevaba a ver entrenar a los pelotaris y como no me dejaban entrar a los vestuarios, me daban dos pelotas, una pala y me ponía a jugar. La única luz que había era la que entraba a través de las ventanas y eso me marcó. Se trataba de un espacio casi religioso, el único sonido que se oía era el de mis pasos, el de la chapa, el de los pelotazos, el de la silla que tocaba… Desde entonces percibí la pelota como algo más que un deporte.

¿La pelota es más deporte o cultura?

Se basa en un deporte, pero en nuestro país ha adquirido tal importancia que está incorporado a la cultura. De hecho, se han hecho películas, obras de teatro, novelas, esculturas, pinturas y demás en base a ella. En otros deportes también se habrán hecho, pero no con la misma calidad e intensidad que en la pelota, donde existe un gran sentido plástico, si no, mira las fotos de cesta, parece que están haciendo ballet.

¿Cómo surgió la idea de crear a partir de este deporte?

En 1983 hice una escultura que fue como un apunte, una idea que dejé guardada en el cajón, se llamaba frontela y estaba dedicada a mi padre. Posteriormente anduve con otros temas, pero en los 90 me decidí a recuperar la idea, fue una época de popularización de la pelota debido a la irrupción de la televisión y a que adquirió un carácter participativo.

Usted se pasó más de diez años haciendo esculturas sobre la pelota.

Sí, yo fui un privilegiado porque conté con el mecenazgo de la Kutxa, que ya antes había montado una exposición de pelota y que cuenta con un fondo de fotos muy extenso. Yo me propuse delimitar el objeto de mis obras, porque de lo contrario, se podía haber desarrollado hasta el infinito y por ello me centré en tres parámetros, la cancha, el pelotari y la herramienta; y en dos vertientes, la cultura y el mito, representando el frontón como un altar.

Disfrutaría mucho trabajando en este tema que tanto le atrae.

Fue una gozada, asistí a muchos partidos y visité muchos frontones primitivos, que son los que más me sugieren y tienen un gran encanto. Hoy en día, con la publicidad, se ha perdido ese toque especial, ya que existen muchos gritos en la pared, hay una algarabía que entorpece la visión y antes, en cambio, la cancha era como una iglesia.

Antaño, después de misa, todo el mundo iba al frontón a ver pelota en el frontón de la plaza.

En efecto, lo fundamental en el pueblo era ir del caserío a misa, luego a desayunar y al frontón. El pelotari era una especie de sacerdote, había un oficio en la iglesia y luego otro en el frontón, donde también se cantaba el Ángelus.

Usted practicó la pelota.

Sí, tengo 61 años y hasta hace nada he jugado a mano, pero en plan amigos. Empecé con la pala, pero por problemas en la muñeca me pasé a la mano.

En sus esculturas también recoge detalles de rebote y laxoa.

Sí, me da pena que ahora se estén perdiendo, pero desde la escuela de Oiartzun estamos intentando recuperarlas. Aquí tenemos a 25 chavales jugando a joko garbi y en Zubieta, Billabona y en Iparralde se mantienen las citadas especialidades. Me parecen muy interesantes cultural y deportivamente, porque prima el colectivo, existe un espíritu de equipo y se da una doble faceta, la de conseguir tantos y la de ir ganando terreno, como en el rugby. El juego contra la pared es más fácil de entender, pero el directo es más rico y requiere de una gran agilidad mental.

En cualquier cancha de Iparralde se puede apreciar el joko garbi que usted menciona.

Sí, allí además se ha incorporado al folclore turístico y sacan dinero con él. En general, me parece más interesante la pelota en Iparralde que en Hegoalde, ya que allí cuenta con una mayor variedad de especialidades, como el share, la mano en trinkete y demás, por lo que el pelotari juega todo el año y a todas las modalidades. Pienso que esto es lo ideal, ya que aquí, a un niño de doce años se le exige que se decante por la mano y además por ser zaguero o delantero.

Usted es el responsable de los frontones de Oteiza.

Sí, yo a Oteiza le conocí con el proyecto Pilotaz. Más tarde, la Kutxa quiso algo gordo en la pelota y en lo que estuviese Oteiza, por lo que surgió la idea de un centro que aglutinase toda la información y donde se pudieran practicar todas las modalidades. Se realizó por fases, la primera fue la creación de un parque público de pelota, en plan parque lúdico y de homenaje a Oteiza; y la segunda fue la construcción de los seis frontones.

Ésta ha sido su creación más importante en lo que respecta a la pelota.

Sí, era un proyecto que no me esperaba y fue un gran colofón, al estilo de Oteiza y como homenaje a su persona. Oteiza hacía cajas y a partir de ahí veía que iba creando un frontón, mientras que yo trabajaba al revés, iba desde el frontón hacia la escultura.

Él era pelotazale.

Sí, le gustaba mucho el espacio, consideraba que todo lo que sucedía en él era algo mágico y tenía muchas ideas poéticas, como la del papel del cazador y me ayudó a ver la pelota de otra manera.

El pelotari también adquirirá una función importante dentro del elemento mágico de este deporte.

Así es, él es un mago delante de la gente, cuenta con un simbolismo y es una especie de sacerdote. Es parte de esa cultura, aunque lo que hace, lo hace de manera inconsciente.

¿Qué acogida tuvieron entre los pelotaris sus esculturas acerca de este deporte?

Presenté el proyecto con esculturas de posturas de Titín, Beloki, Unanue, Arretxe y Galarza, invité a todos y no fue nadie. A los pelotaris de hoy sólo les interesa pasárselo bien y rendir a tope en la cancha, son como los futbolistas de ahora, aunque existen algunas excepciones.

¿Con Mikel Goñi ha coincidido alguna vez?

Sí, de hecho, él jugó una vez a laxoa y me dijo que el único recuerdo que le quedó es que luego tenían que limpiar la cancha.

¿A qué pelotaris solía ir a ver de pequeño?

Me acuerdo de Atano X y luego citaría la revolución que supuso Ogeta con el gancho, al igual que Titín, quien ahora ha cambiado el espacio del frontón, ya que abre la cancha, remate, se tira… Retegi era muy bueno, pero él no revolucionó el juego.

¿Suele acudir al frontón?

Poco. A veces voy a ver rebote, que me interesa más que un choque de mano en el Atano por varias razones, entre ellas, la económica, aunque admito que no tienen nada que un partido en directo y a través de la tele, ya que el sonido es muy importante. Por ello, los bombos no me dejan disfrutar de las finales, se trata de un sitio cerrado, con mucho eco y donde no puedo percibir los sonidos del modo que me gustaría.

¿Tiene previsto volver algún día a fabricar obras de pelota?

Yo trabajo por ciclos, y el de la pelota ya está cerrado. Ahora estoy con la música, aunque si me surge algo puntual sobre este deporte, sí que lo haría.

Para finalizar, ¿cómo hacer para plasmar la música en una escultura?

Trabajando con el espacio, se trata de vibraciones con densidades y eso es muy escultural, existe una gran relación entre ellas más de la que parece.


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