
25/12/2007:
Roberto Azpillaga debutó hace casi veinte años en México y ni siquiera la inactividad que vivió entre 1998 y 2005 le ha impedido seguir ligado a la cesta punta. De hecho, a sus 38 años subraya que
ahora disfruto en la cancha más que hace quince años
y se muestra ilusionado ante la nueva temporada que va a iniciar el 1 de enero en el Jai Alai de Orlando, en Florida (Estados Unidos). Asimismo, confía plenamente en el trabajo de la empresa Master Jai, puesto que
ha formado un grupo humano que puede hacer que esta modalidad mejore.
En las últimas fechas ha disputado las quinielas de Pau, ¿qué tal se ha sentido?
Bien, llevaba siete meses sin competir, sólo había estado ensayando durante un mes y medio y el primer día tenía algo de miedo, ya que el resto del cuadro había estado jugando todo el verano, pero dentro de la cancha me sentí bastante bien.
¿Qué tal le han acogido los pelotaris con los que ha jugado estos días?
Muy bien, estoy muy contento con la gente y además he coincidido de nuevo con Félix, con quien ya estuve hace 16 años en el campeonato de Tijuana, en México.
Y ahora ya marcha hacia Orlando.
Así es, estoy con muchas ganas y con ilusión por competir allí.
En este frontón va a coincidir con muchos puntistas conocidos.
Sí, de aquí vamos varios, Kalzakorta, Mugartegi, Olabe y Osa, que es hermano de Goikoetxea. Hay un bonito cuadro y disputaremos muchas quinielas, pero desde el domingo por la tarde hasta el jueves, que se vuelve a jugar, tenemos libre, o sea que para mí, perfecto, je, je.
Después de los tres meses que va a pasar en este recinto, su próximo destino será Ocala.
Sí, jugaré en abril y mayo en Ocala y luego regresaré a Euskadi para pasar aquí siete meses. Tengo una discoteca en Elgoibar y yo con competir cinco meses en América ya estoy contento, además, competir con 38 años y no es lo mismo que hacerlo con veinte, ahora me viene bien hacer temporadas cortas y para poder alargar así un poco más mi carrera deportiva.
Se comenta que el público en Orlando ya suele responder.
Es la cancha de Estados Unidos a la que más espectadores acuden, pero igual es porque se abre sólo tres meses al año, es probable que si estuviera abierta los doce meses no fuera tanto público. De todos modos, antes las entradas eran mucho mejores, todos los días se producían llenos espectaculares y ahora la situación es distinta, es triste, pero es así.
¿Cómo está la situación en Ocala?
Los miércoles por la noche la grada se llena de estudiantes, ya que la universidad está a veinte minutos y se suelen organizar actividades para los jóvenes a precios muy asequibles, con lo que se suele registrar un bonito ambiente.
¿Echa de menos esa época dorada de la cesta punta?
La verdad es que sí, porque el que haya público motiva al pelotari, aunque como deportista, con la cesta punta estoy disfrutando más ahora que hace quince años y me siento a gusto.
¿Qué se puede hacer para que esta modalidad vuelva a ir hacia arriba?
¡¡Uff!! Esa es la pregunta del millón. Creo que en Estados Unidos existe mucha competencia y en el tema de publicidad y demás no ha habido una adaptación a los tiempos actuales.
¿Piensa que es más fácil que la cesta resurja en Euskadi que en América?
Sí, si llegamos a las instituciones, y con el apoyo de la televisión y promocionándola entre los chavales, opino que la situación puede mejorar bastante, porque se trata de un deporte precioso. No volveremos a los años de gloria, pero sí se puede ir hacia arriba.
¿Master Jai puede jugar un papel importante para que la cesta progrese?
Sin duda, yo tengo toda la confianza del mundo en esta empresa y creo en ella porque han formado un grupo en el que, cada uno en su parcela, puede contribuir para que mejore esta modalidad.
Usted ya lleva muchos años dentro del frontón.
En efecto, debuté en Tijuana en 1989 y desde 1992 hasta 1998 estuve en Orlando. Entonces dejé la cesta por motivos personales y no volví hasta 2005, cuando disputé unos partidos en Markina. Ahora llevo ya dos temporadas en Orlando, pero durante el parón de siete años que he comentado, ni siquiera toqué la cesta.
¿En esa anterior etapa en Orlando ya estaba trabajando allí Santi Etxaniz?
Sí, él fue quien me fichó cuando yo estaba en Tijuana y con él siempre me he sentido fenomenal. Le encanta su trabajo, su trato hacia mí siempre ha sido muy bueno y es un hombre que personalmente merece la pena.
¿Qué recuerda de la época de su debut?
Yo ya había tenido un precontrato para ir a West Palm Beach en 1987 y no fui por la huelga, o sea que en casa no les pilló por sorpresa que unos años más tarde me marchara a Tijuana. La experiencia allí resultó muy buena, no se ganaba mucho dinero, pero todo fue muy bonito.
¿Desde niño se decidió por la cesta punta o le atraían otros deportes?
Yo empecé jugando a mano, pero andaba siempre con mal de manos, un día mi padre me trajo una cesta y ya empecé a ensayar en Markina con otros dos chicos de Elgoibar.
Usted hasta tiene un familiar ilustre en esta modalidad.
Sí, estoy casado con Virginia, la prima de Ricardo Alberdi, a quien conozco desde que iba a Etxebarria a jugar. Además, mi padre es corredor de apuestas de deporte rural y conocía al padre de Ricardo.
Si naciera de nuevo, ¿volvería a ser pelotari?
Sí, yo se lo debo todo a la cesta y, después de la familia, es lo más grande que existe.
¿Queda Azpillaga para rato?
Pues me gustaría jugar por lo menos cinco años más, eso sería perfecto.
Por último, ¿qué le pide a este año 2008 que va a empezar?
Salud y que acabe bien los cinco meses que voy a estar compitiendo en América.