
26/12/2007:
Jon Arriola ha recorrido un buen número de kilómetros en los últimos días. Y es que después de competir en el Open Bainet celebrado en Manila (Filipinas), tomó parte la semana pasada en la segunda semifinal del Torneo de Pau, donde venció y obtuvo el pase para la gran final de este mismo viernes. En la misma formará con un
caballo ganador
como es Luis Mari Alberdi, quien está esperando su tercer hijo y con quien desea hacer
algo bonito.
El viernes disputa la final en Pau, ¿ilusionado ante el reto?
Sí, estoy muy contento y con ganas, ya que la semana pasada las cosas nos salieron bien, ganamos la quiniela y conseguimos la clasificación.
Enfrente tendrá a tres potentes parejas.
Así es, ganar una final siempre es difícil, mi intención es realizar un buen papel y si juego bien acabaré contento. Mi pareja es Luis Mari Alberdi, que es caballo ganador, y a ver si juntos hacemos algo bonito.
¿Qué tal se sintió en la eliminatoria celebrada la semana pasada?
Muy bien, había estado un mes y medio lesionado, en Filipinas no me salieron las cosas tan bien como quisiera, pero de nuevo estoy adquiriendo mi nivel, en la semifinal anduve seguro y estoy contento por ello.
Mañana, su compañero será de nuevo padre, igual llega a la final sin haber podido dormir bien.
Bueno, pero seguro que estará con ganas de brindar la txapela al hijo, además, a Alberdi ya le conocemos y siempre muestra un gran nivel dentro de la cancha, o sea que no hay problema.
Sería bonito que se registrase un bonito ambiente en el frontón de Pau.
Sí, el viernes pasado ya hubo mucho público, además, al jugar Treku-Alliez, que son de allí, se formó un ambiente muy bonito. Espero que en la final, en la que también tomarán parte Treku-Alliez, se registre otra gran entrada.
¿Le gustaría que el año que viene se siguiera programando con regularidad en este Jai Alai?
Sí, nuestra intención es esa, jugar cuanto más mejor y en la ciudad que sea, por lo tanto, sería bonito seguir compitiendo en Pau.
Este mes incluso ha estado jugando en Filipinas.
Así es, estuvimos una semana, pensaba que se me iba a hacer todo muy corto, pero lo pasamos muy bien y nos trataron como a reyes.
En este viaje pudo comprobar de primera mano que allí existe una gran afición por la cesta.
Yo me quedé sorprendido, porque la grada siempre estaba llena, había mucho ambiente y cuando paseábamos por la calle o íbamos a hacer compras, nos preguntaban de dónde éramos, decíamos que éramos Jai Alai players y vimos que la gente conocía la cesta. Un primo mío ya estuvo allí y me dijo que se movía una gran masa en torno a la cesta, que se trataba de un deporte muy importante en el país, pero no pensaba que iba a ser para tanto.
¿Qué tal llevó tener que efectuar un viaje tan largo?
Desde que vine de América siendo un niño, no había montado nunca en avión, pero el viaje no se me hizo muy pesado, ya que dormí ocho horas o así.
En Manila, hasta cumplió años.
Sí, el 8 de diciembre nos pilló allí. Alex Yu y Aitor me regalaron una tarta, fue un detalle muy bonito y aunque estuve lejos de la familia y de los amigos, lo pasé muy bien gracias a los compañeros de Eusko Basque y al ambiente que tuvimos allí.
¿Qué tal fue el día a día en la expedición que se desplazó hasta Asia?
Formamos una cuadrilla bonita, muchos nos conocíamos desde hace años y el ambiente que tuvimos entre nosotros fue estupendo.
¿Qué le pareció el nivel de los puntistas filipinos?
Su principal problema es que no tienen fuerza, son pelotaris, meten mucha pelota, pasan muchas horas en el frontón y hacen cosas bonitas, pero tienen problemas a la hora de jugar desde atrás. Ahora Medrano acaba de ir a Dania, yo no le conozco, pero dicen que es muy bueno.
Su padre también fue pelotari.
Sí, estuvo en muchos frontones, en Zaragoza, México, Estados Unidos… Pasó muchos años allí y, de hecho, yo nací en América.
Por lo tanto, me figuro que desde pequeño siempre habrá estado muy vinculado a la cesta.
Así es, mi padre tenía el bar del frontón de Berriatua y con cinco años ya me regalaron una cesta. Empezaría a jugar en serio con ocho años, siempre con Aimar, y desde entonces llevo 17 años en este deporte.
Aimar aún es de su cuadrilla.
Sí, y medio de la familia también. Somos amigos íntimos.